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IA · AEO & GEO

AEO y GEO: por qué un buen prompt no alcanza

La gente dejó de buscar y empezó a preguntar. Si la IA no te nombra, no existís — y eso no se arregla escribiendo un prompt más largo.

Por Anabella Simonpietri 7 min de lectura

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Durante veinte años el juego fue el mismo: escribías tres palabras en Google, te aparecían diez links azules y elegías. Todo el SEO que aprendimos está construido sobre esa escena. El problema es que esa escena ya no es la única.

Hoy alguien abre ChatGPT y escribe: “necesito una agencia que me arme un ecommerce y me conecte con los proveedores, ¿a quién le puedo escribir?”. No recibe diez opciones: recibe dos o tres nombres, con un párrafo de por qué. No hay página 2. No hay scroll. Hay una respuesta.

Si tu empresa no está en esa respuesta, para esa persona no existís. Y ni siquiera te vas a enterar.

Qué son AEO y GEO, sin vueltas

Son dos siglas nuevas para un cambio bastante simple de entender:

  • SEO (Search Engine Optimization) es que te encuentren. Aparecés en una lista y competís por el click.
  • AEO (Answer Engine Optimization) es que tu contenido sea la respuesta. No que estés en la lista: que seas lo que el asistente dice.
  • GEO (Generative Engine Optimization) es que los modelos generativos te citen y te recomienden cuando arman esa respuesta con sus propias palabras.

El SEO pelea por un lugar. El AEO y el GEO pelean por ser la recomendación. Y no se reemplazan entre sí: un sitio que no está bien hecho técnicamente tampoco va a ser citado. El SEO sigue siendo el piso. Lo que cambió es que ya no es el techo.

El error del prompt

Acá está la parte que veo todo el tiempo, y es lo que me llevó a escribir esto.

Muchas empresas descubrieron la IA y lo primero que hicieron fue armar el prompt maestro: un documento larguísimo con el tono de marca, los valores, los servicios, las palabras que sí y las que no. Se lo pegan a la IA cada vez que necesitan un texto, y listo — todo el contenido sale siempre con las mismas bases.

No está mal. Es ordenado, es consistente, ahorra tiempo. Pero es mirar hacia adentro. Ese prompt define cómo hablás vos. No define si alguien te está escuchando.

Las preguntas que casi nadie se hace son las que en realidad mueven la aguja:

  • ¿Cómo describe mi cliente su problema cuando todavía no sabe que yo soy la solución?
  • ¿Con qué palabras lo cuenta? (Casi nunca son las palabras de mi catálogo.)
  • ¿Dónde pregunta: en Google, en ChatGPT, en un grupo de WhatsApp, en LinkedIn?
  • Cuando la IA responde esa pregunta, ¿de dónde saca la información?
  • ¿Qué dice esa fuente sobre mí? ¿Dice algo?

Podés tener el mejor prompt del mundo y generar cien artículos impecables. Si ninguno responde una pregunta que alguien realmente hace, con las palabras con las que la hace, no te va a recomendar nadie. Estás produciendo contenido, no estás construyendo presencia.

El trabajo que sí funciona

Esto es lo que hago cuando trabajo el AEO y el GEO de un cliente. No es magia ni un truco: es contenido estratégico, ordenado de una forma que las máquinas puedan levantar sin ambigüedad.

1. Escribir sobre el problema, no sobre el producto

Nadie pregunta “plataforma de gestión de nómina omnicanal”. Preguntan “¿cómo hago para no equivocarme con las cargas sociales?”. El contenido tiene que empezar donde empieza la duda, no donde empieza tu catálogo.

2. Formato pregunta y respuesta, de verdad

El subtítulo es la pregunta, tal cual la haría una persona. Y el primer párrafo debajo es la respuesta completa en dos o tres líneas, sin rodeos ni introducción. Los modelos extraen ese bloque casi textual. Si tu respuesta llega recién en el párrafo seis, no la van a usar.

3. Entidades claras y repetidas igual en todos lados

Quién sos, qué hacés, dónde, para quién. Escrito exactamente igual en tu sitio, en LinkedIn, en Google Business, en los directorios donde aparecés. Las IA construyen confianza cruzando fuentes: si en cada lado te llamás distinto, no pueden confirmar que sos la misma empresa.

4. Datos verificables y con fecha

Cifras concretas, casos con nombre, años de experiencia, fechas de actualización. Los modelos priorizan lo que pueden verificar. “Somos líderes en el mercado” no le sirve a nadie; “administramos la nómina de más de 1.500 empresas” sí.

5. Datos estructurados

Schema.org en cada página: Organization, Article, FAQPage, Person. Es la diferencia entre que un sistema interprete tu página y que la lea.

6. Dejar pasar a los crawlers de IA

Esto es literalmente un archivo de texto y me sorprende la cantidad de sitios que lo tienen mal. En tu robots.txt tienen que estar permitidos GPTBot, ClaudeBot, PerplexityBot y Google-Extended. Y sumá un llms.txt: un resumen limpio de quién sos y qué ofrecés, escrito para que lo lea un modelo. Este sitio tiene los dos, y no es casualidad.

7. Existir fuera de tu propio sitio

Las IA no solo repiten lo que vos decís de vos: citan lo que otros dicen de vos. Notas, entrevistas, menciones, reseñas, listados del sector. Ese trabajo es lento y es el que más pesa.

8. Medirlo aparte

Si no separás el tráfico que llega desde asistentes, no vas a saber nunca si algo de esto funcionó. En Analytics se puede aislar como un canal propio. Y ahí es donde se pone interesante.

Cómo se ve cuando funciona

Estos son datos reales de un cliente, AMITI — la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información — en el panel de analítica que armé para el equipo:

101

sesiones llegadas desde asistentes de IA

2,3%

del tráfico total del sitio

48

usuarios nuevos que llegaron por IA

10

formularios enviados desde esas sesiones

Panel de analítica de AMITI: 101 sesiones desde IA, 2,3% del tráfico total, 48 usuarios nuevos y 10 formularios enviados. ChatGPT concentra el 68,3% de las apariciones, seguido por Gemini con 14,9% y Claude con 13,9%.
Panel de tráfico desde IA de AMITI. Se ve de qué asistente llega cada visita, qué páginas está mostrando la IA y cómo se compara ese canal con el resto.

Hay dos cosas para leer acá, y la importante no es la primera.

La primera: ChatGPT concentra el 68,3% de esas apariciones, seguido por Gemini (14,9%) y Claude (13,9%). Perplexity y Copilot apenas asoman. Es un canal joven y muy concentrado.

La segunda, que es la que a mí me importa: de esas 101 sesiones, 10 terminaron en un formulario enviado. Uno de cada diez. Cualquiera que mire métricas web todos los días sabe que ese número es altísimo. Tiene una explicación simple: cuando alguien llega desde un asistente, ya le hizo la pregunta difícil a la IA, ya le explicaron quién sos y ya decidió que sos una opción. No llega a averiguar. Llega decidido.

Ese 2,3% del tráfico parece poco al lado del 54,3% que trae la búsqueda orgánica. Pero es tráfico que hace un año no existía, que crece mes a mes y que llega mucho más caliente que el promedio. Empezar a trabajarlo ahora, cuando casi nadie lo hace, es la ventaja completa.

Madre de bots

Anabella Simonpietri sentada y abrazada a un montón de robots de juguete, con un cartel al lado que dice Madre IA
Sí, me dicen madre de bots. Me lo gané.

Me paso el día enseñándole a las IA quiénes son mis clientes: cómo se llaman, qué hacen, a quién le sirven, por qué alguien los elegiría. Explicándoles lo mismo de cinco formas distintas hasta que lo repiten bien. En algún momento se volvió un chiste interno y quedó: madre de bots.

Pero abajo del chiste hay algo bastante serio. Estamos en el momento en que se está decidiendo a quién van a nombrar estos modelos durante los próximos años, y se está decidiendo con el contenido que se publica hoy. Las empresas que están escribiendo pensando en cómo pregunta su cliente — y no en cómo suena su marca — se están quedando con ese lugar.

Un prompt hace que escribas más rápido. El AEO y el GEO hacen que te recomienden. No es lo mismo, y solo uno de los dos te trae clientes.

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